Solar de Urbezo, ritos de antaño e innovación

Los favoritos de la Redacción<br /> La bodega debe su nombre al pintor aragonés Antonio Urbezo

13-ago-2009 Morena Morante

Las Bodegas Solar de Urbezo pertenecen a la denominación de origen Cariñena, una de las más antiguas denominaciones de origen de Aragón y una de las primeras de España.

Santiago Gracia, que en 1995 recogió la antigua tradición familiar, con la vocación de elaborar las uvas procedentes de los viñedos que poseía en Cariñena, y fundó Bodegas Solar de Urbezo, eligió este nombre como reconocimiento a la obra del artista y al gran cariño que le unía a toda su familia y a esta zona. Por ello también, en la pinacoteca de Solar de Urbezo se pueden admirar algunas obras de Antonio Urbezo, incluyendo un retrato realizado en 1912 de Manuela Ysiegas, madre de Santiago, así como diferentes pinturas de artistas contemporáneos que se utilizan en las etiquetas de los vinos Urbezo.

Una bodega que aúna tradición y modernidad

La sede de la empresa se levanta sobre la sólida herencia de generaciones que sintieron la tierra y el vino. La cultura vitivinícola en Cariñena es una de las más antiguas de España ya que se remonta al siglo III a.C. cuando los romanos habitaron estas tierras. El cultivo de uvas se ha mantenido con el paso de los siglos, y continúa siendo fundamental en el modo de vida, economía y patrimonio histórico de la zona Solar de Urbezo cultiva con cariño y esmero las 100 hectáreas -Ha- de viñedo de su propiedad, para conseguir uvas sanas que concentren aromas, color y estructura, ofreciendo la total garantía de calidad y pureza en sus vinos. Cada vendimia trae nuevas uvas, y con técnica y arte, los enólogos extraen lo mejor de cada mosto. La altitud a la que se sitúan los viñedos, el clima extremo con inviernos fríos y veranos cálidos, la escasez de lluvias y los suelos calizos y arcillo-pedregosos, son factores esenciales para que las viñas desarrollen todo su potencial obteniendo bajas producciones de excelente calidad y vinos de gran expresión.

Las autóctonas Garnacha con más de 60 años, Tempranillo y Cariñena y las nobles y foráneas, Shiraz, Cabernet-Sauvignon, Merlot y Chardonnay conforman un amplio abanico de variedades de las que nacen vinos con ensamblajes complejos y equilibrados y varietales con personalidad. En el silencio y quietud de la Bodega de crianza, los vinos reposan en barricas de roble americano, francés y ruso de 300 litros, donde adquieren complejidad y madurez.

Desde la viña hasta la copa, el proceso de elaboración combina el saber hacer de una larga tradición familiar, con unas instalaciones modernas y una red de distribución que permite que los vinos Urbezo lleguen a los mercados extranjeros. La Bodega de producción tiene una capacidad de 610.000 litros, con un moderno equipamiento en acero inoxidable. La línea de embotellado, de acero inoxidable, tiene un rendimiento de 3.000 botellas/hora y se realiza en atmósfera de Nitrógeno para garantizar la asepsia.

Un laborioso proceso para seleccionar los mejores

La bodega analiza semanalmente la evolución de 200 granos de uva respecto a cuatro parámetros: el peso, el pH y el grado Beaumé que van aumentando y la acidez total que va disminuyendo. El análisis de estos parámetros dará la curva de maduración que marcará la fecha de madurez enológica y fenólica de las uvas y el inicio de la vendimia. Se realiza la vendimia separando las distintas clases de uva, con una elaboración varietal.

La trazabilidad se inicia en el momento de recibir la uva, con la selección varietal, indicando en el albarán de entrada: el número de depósito de fermentación, paraje, variedad, temperatura, acidez total, pH y densidad para determinar el contenido de azúcar. Las variedades que componen el Viña Urbezo, tinto joven de maceración carbónica, se vendimian a mano y se procede al encubado del racimo entero, mientras que, en el resto de variedades se recurre al despalillado total.

Una vez que se inicia el llenado del depósito se procede a realizar la siembra de levaduras seleccionadas. Al realizarse una elaboración varietal, se diferencia su estrujado según el destino de las mismas. La temperatura de fermentación se fija entre 25º y 28º C. Se controla a través de las camisas que rodean los depósitos de acero inoxidable, por las que circula agua fría. Durante el tiempo que dura la maceración, de 6 a 12 días, se realizan tres o cuatro remontados diarios.

Con respecto al descube, se separa primero el vino de yema a otro depósito, seguidamente, se lleva el resto del vino y el orujo a la prensa, obteniendo el vino de prensa.

Una vez terminada la fermentación alcohólica y mediante la intervención de las bacterias lácticas, comienza la actividad maloláctica, en la cual el ácido málico se convierte en ácido láctico. Este es el momento en que el vino pierde parte de su acidez y aparece en boca más redondo y graso.

El cuidadoso seguimiento de todos los procesos anteriores da como resultado la obtención de vinos de calidad de cada una de las variedades vendimiadas. Una vez terminada la elaboración y realizada la cata de los diferentes vinos varietales, el Comité de cata de la Bodega, selecciona los mejores. De esta selección nacen cada año los vinos embotellados jóvenes, crianza y reserva.

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